Pabellón
1954: Uruguay en Ibirapuera
El término pabellón puede referir a una construcción «que forma parte de un conjunto» o, también, a la «bandera de un país, de una región o de una institución». Ambos sentidos son pertinentes para este trabajo acerca de una obra que, fruto novedoso de afanes arduos y optimistas, integró un conjunto y fue, en sí misma, una bandera.
Se buscó que la celebración de los 400 años de la ciudad de San Pablo, en 1954, mostrara al mundo la pujante potencia del Brasil. Las celebraciones incluyeron una vasta muestra industrial y cultural que se llevó a cabo en el Parque Ibirapuera, creado para la ocasión. La mayor parte de las exhibiciones se instalaron en edificios diseñados por el Arq. Oscar Niemeyer. Solo tres países presentaron pabellones independientes. Uruguay fue uno de ellos.
Casi en paralelo con la muestra de Ibirapuera, en nuestro país se llevó a cabo la Primera Exposición Nacional de la Producción; un evento análogo al brasileño, motivado por razones similares, aunque puesto a escala de la realidad nacional. Su instalación requirió obras importantes y diversas. Ambos, Pabellón y Muestra, fueron proyectados a la vez por los mismos autores.
Vistar el Pabellón y la Exposición de la Producción, permite justipreciar estas obras. Muy poco conocidas, contrastantes en dimensión y mérito, íntimamente vinculadas entre sí, fueron creadas en un período brillante de nuestra arquitectura.
El Pabellón presentó una interesante concepción espacial y formal, caracterizada por una idea estructural original y audaz. Alcanzó cierto reconocimiento en Brasil, donde fue recogido por diarios y publicaciones especializadas. Pero, curiosamente dado su evidente interés, en nuestro medio hasta no hace mucho ha sido del todo ignorado.
Se trata, pues, de una pequeña obra, efímera y casi invisible para la historiografía nacional. Estudiarla en los pocos rastros que permanecen deviene un interesante experimento. Obliga a completar la información faltante, pensando en términos de proyecto.
Atender estos temas lleva, además, a enfocarse en una «arista» de la historia nacional. Cuando el país dejó de ser el que fue y creía seguir siendo, para pasar a ser el que nunca creyó que sería.